En términos económicos, la única inversión significativa que se debe realizar es la destinada a la compra de la estructura del muro.
Foto: Adriana Garibay

Esther Díaz / Reforma

Ciudad de México  (11 octubre 2013)

Graptopetalum paraguayense, sedum morganianum, echeveria elegans… lo que sigue a continuación no es una clase de botánica al uso, sino breves consejos para que puedas crear tu propio muro de plantas en el jardín o la azotea de tu casa u oficina.

Con varias décadas de experiencia a sus espaldas, el centro de comunicación ambiental Ciceana conoce los trucos para garantizar el éxito de una creación floral vertical. De la mano de Ingrid, experta en estas cuestiones, empezamos un recorrido en su azotea, donde conservan uno de los muros verdes mejor cuidados de la Ciudad.

“Está hecho con plantas suculentas, que requieren poco riego, se propagan fácilmente y son bastante resistentes al frío. Las suculentas almacenan agua en alguna parte de su cuerpo, ya sea en una hoja, un tallo… por eso son gruesas”, explica.

Ingrid dice que todas las plantas del muro son especies mexicanas, muchas de ellas protegidas. Y añade que todas las suculentas (agaváceas, cactáceas, crasuláceas y demás) tienen otra ventaja adicional: están recubiertas por una cera que las protege de los rayos del sol.

“La echeveria elegans crece en el estado de Hidalgo; la sedum morganianum es muy cultivada en el centro del País; el sedum confusum crece en paredes rocosas, por lo que se presta mucho para muros verdes; el sedum oaxacanum se da en el estado de Oaxaca, y el sedum burrito también es conocido como cola de borrego”, cuenta.

“El muro lo regamos sólo una vez a la semana, y en lluvias casi nunca. Además, tenemos un sustrato muy ligero en bolsas que proporciona nutrimentos a las plantas y almacena un poco de agua”.

En cuanto al mantenimiento, señala que sólo hay que fertilizar con humus de lombriz tres veces al año aplicándolo directamente en las hojas o en el sustrato, quitarle las partes secas, regarlo una vez a la semana, podar y quitarle la inflorescencia.

“Eso significa cortarle las pequeñas ramitas donde salen flores. Cuando sale la flor, toda la nutrición se la lleva la flor para producir semillas, y el resto de la planta pasa a segundo término. Pero como queremos que las plantas del muro siempre estén bonitas, le tenemos que cortar la inflorescencia para que toda la nutrición se vaya a las hojas”, indica.

A la hora de pensar en la reproducción, la planta puede hacerlo por medio de las semillas o de las hojas.

“Se desprende la hoja más tierna y la pones en tierra. Ella sola generará las raíces y dará otra planta”.

Posteriormente, esa nueva planta puede insertarse en el muro.

“Por las tardes cubrimos el muro con una malla por si llueve o cae granizo, para que no se dañen las plantas”, añade.

En términos económicos, la única inversión significativa que se debe realizar es la destinada a la compra de la estructura del muro, ya que tanto la planta como el sustrato son muy económicos, apunta la experta.

CICEANA: http://www.ciceana.org.mx/seccion.php?sec=2

 

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