Planeta Tlalpan Núm. 82, agosto 2015

“Cuenta la leyenda que el presidente Santa Anna, quien era muy afecto a las peleas de gallos y tenía su propio criadero, venía sin falta a las afamadas fiestas de San Agustín de las Cuevas, que duraban varios días, durante los cuales libaba sin interrupción.

Una madrugada llegó a su residencia tlalpense ya medio crudo y pidió a la cocinera que le prepara algo de comer. Avezada en su oficio, la mayora preparó con rapidez caldo de pollo con verduras, chiles, queso y aguacate, que al general le supo a gloria y lo volvió a la vida; felicitó a la cocinera y le preguntó el nombre del manjar, a lo que presta contestó “¡caldo tlalpeño, señor!”

Ángeles González Gamio cronmex@prodigy.net.mx

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