La Jornada / Laura Gómez Flores

 

 

El compromiso, en una reunión con habitantes de la Roma y Juárez El Gobierno del Distrito Federal (GDF) realizará una consulta pública sobre la construcción del corredor cultural Chapultepec, el 28 y el 29 de agosto, aunque no dio a conocer el mecanismo, las preguntas que formulará o si será abierta o sólo para los habitantes de las colonias Roma y Juárez.

Simón Levy, titular de la Agencia de Promoción, Inversión y Desarrollo para la ciudad de México (ProCDMX), destacó la importancia de integrar un proceso cívico de colaboración ciudadana en el impulso de la obra, que realizará la empresa Invex.

Se trata, dijo, de un rescate de una de las avenidas más importantes de la capital, que está abandonada y requiere una intervención urgente para el disfrute de los ciudadanos, y precisó que no implica construir cajones de estacionamiento ni privatizar.

De acuerdo con Roberto Remes, director de la asociación Ciudad Humana México, en una reunión que tuvieron diversas organizaciones especializadas en movilidad con el funcionario el pasado jueves, este comento que se hará un trabajo de “convencimiento y organización”.

Remes confío en que “no se consulte un proyecto acabado y todo sea una pantalla para beneficiar al sector privado, con la construcción de un segundo piso sobre la avenida Chapultepec, desde Lieja hasta la Glorieta de Insurgentes, donde se instalen comercios”.

El impacto de la obra, dijo, debe considerar una consulta de 3 a 6 meses, pues por “ahí pasan alrededor de un millón de usuarios del Metro y el servicio concesionado contra 100 mil automovilistas y muy pocos peatones, porque es una zona muy deteriorada”.

Tal situación implica una necesidad de rescate, de desarrollo de vivienda y negocios, e impulso de las actividades culturales, pero “no podemos casamos con un proyecto elevado, sino conocer otros y establecer alcances e ” impactos que tendrá”, afumó.

Provocará expulsiones Consideró que, por sí sólo, el proyecto no prevé un incremento en el costo de vida, pero “al convertirse en una avenida fotografiable, incentivará cambios de uso de suelo, fomentará la construcción de desarrollos inmobiliarios y aumento en los servicios”.

Dicha situación, reconoció, se traducirá en la expulsión de “los más viejos, de los más pobres de las zonas aledañas, que ya no encajarán en este proceso de desarrollo”. Dijo que en los recientes meses “hemos tenido ya varios cambios de propietarios de inmuebles”.

A nivel comercial provocará la desaparición de las tiendas de barrio, que a la fecha han logrado sobrevivir y significan una fuente de ingresos y trabajo de muchas familias, estimó.

Hoy, dijo, las autoridades capitalinas “deben ser muy cuidadosas en la decisión que tomen respecto a la construcción de este corredor, que implicará establecer medidas de contención para no perjudicar a los actuales habitantes y no se llegue a su privatización”.

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