Tras la clausura que hace unos días se levantó a la construcción del futuro complejo comercial “Patio Tlalpan”, la obra continúa y entre el movimiento ciertamente discreto de maquinaria y personal, se asoma ya un edificio que según se sabe albergará cines, una tienda Wal Mart y demás locales comerciales que si bien ofrecerán empleos y servicios a vecinos de Tlalpan, también podría provocar congestionamientos viales y escasez de agua, si no se planifica correctamente este proyecto.

El movimiento de la enorme grúas continúa, los albañiles atiborran la entrada de lo que fue la Clínica San Rafael, en donde el plan de edificación respeto la antigua fachada de este hospital mental para dejarla como un recuerdo de lo que ahí fue.

Vecinos de las calles traseras y paralelas a avenida de Insurgentes (Arenal y Cuautla, que no miden más de 6 y 8 metros de ancho) se han quejado ya del impacto que la afluencia de vehículos traerá a la colonia Santa Úrsula Xitla, Fuentes Brotantes, Miguel Hidalgo, Tlalcoligia, Pedregal de Santa Úrsula y Los Volcanes.  De hecho las calles de Ayuntamiento y Santa Úrsula Xitla son las únicas arterias que tienen salida hacia Insurgentes, por lo que entre semana y a cualquier hora, se han convertido en un cuello de botella para circular.

Es interesante ver como un grupo de condóminos de Insurgentes sur se quejó hace unos años por la construcción de una gasolinera justo a un costado del restaurante Enrique (a escasos metros de “Patio Tlalpan”). Ahora, esos vecinos no han mencionado nada en torno a la magna obra que se construye en la cercanía de sus viviendas y que también les podría afectar. Quienes se han manifestado han sido aquellos residentes de las zonas de bajos recursos quienes ya ven el caos que se vendrá con el arranque del futuro “mall”.

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