La lluvia sólida es una invención mexicana biodegradable y no tóxica.
Foto: Especial

Esther Díaz / Reforma

Ciudad de México  (9 octubre 2013)
Aunque parezcan términos contrapuestos, la lluvia sólida existe y además es una invención mexicana que busca enfrentar la escasez de agua. Se trata de un polvo granulado de bioacrilato de potasio, biodegradable y no tóxico que, según sus inventores, permite que más del 90 por ciento del líquido retenido sea tomado por la raíz de las plantas de acuerdo a sus necesidades, asegurando el crecimiento estable y saludable de cualquier vegetal.”Normalmente, en los sistemas de riego tenemos que poner aspersores, canaletas (…) algo que puede ser bastante caro. Además, usan agua líquida, la cual casi toda se evapora o se infiltra. Es un desperdicio de agua impresionante”, dice Leonardo Rico Fernández, de la empresa Silos de Agua, inventora del concepto.

“Pero la lluvia sólida puede absorber hasta 500 veces su peso en agua. Así que, una vez que ésta entra en contacto con el agua, se convierte en una especie de gel. Esos pedazos de agua que se forman se colocan en la raíz del vegetal para mantener una reserva de humedad constante. Conforme pasa el tiempo, el pedazo de agua se hace cada vez más chiquito hasta volver a su estado granulado. Cuando se vuelva a regar, se rehidrata y se vuelve de nuevo al gel”.

Así, el proceso continúa de 8 a 10 años.

Rico Fernández explica que el bioacrilato de potasio no es un derivado del petróleo, por lo que se trata de un producto natural.

Además, sus aplicaciones son múltiples, ya que se puede utilizar en agricultura, reforestaciones, jardines, viveros e invernaderos, e incluso en azoteas verdes, muros y jardines verticales.

Otro de los beneficios es el aporte de nutrientes a la tierra, que se fijan por más tiempo en la raíz de la planta.

“Si estamos constantemente regando, los fertilizantes y el abono que hayamos puesto se van perdiendo, le estamos quitando nutrientes a la tierra. Pero si espaciamos los riegos, todo se queda en la zona de raíces haciendo su trabajo”, apunta el ingeniero.

“Nuestra propuesta es cosechar el agua de lluvia, guardarla y sembrarla. Captamos la lluvia de manera convencional, la solidificamos con nuestra tecnología y la guardamos en costales que pueden quedarse a la sombra durante meses para utilizarla en el momento que queramos para sembrarla”.

Entre los casos de éxito que muestra la empresa destaca Atotonilco el Alto, Jalisco, donde el uso de esta tecnología permitió que se produjeran 5.5 toneladas por hectárea de maíz con 44 días con lluvia sólida, a diferencia de las 1.2 toneladas que se cosecharon en 47 días sin ella.

En Colombia, la lluvia sólida fue utilizada en hidroponia para rosas, claveles y flores. Se ahorró un 75 por ciento en costos de riego y hubo un aumento del 300 por ciento en la producción de flores.

Y en un proyecto en India, las palmas de coco que tenían un riego habitual de 80 litros por planta a la semana pasaron a requerir únicamente 50 litros de agua por palma cada tres meses.

Múltiples beneficios 

La empresa inventora del concepto destaca su gran variedad de ventajas:

> Incrementa las reservas de humedad en los suelos.
> Provee a las plantas de un suplemento constante de humedad.
> Permite un mejor crecimiento de la planta en regiones de escasas lluvias.
> Reduce ciclos de irrigación y las cantidades de agua.
> Se reducen en 50 por ciento los costos de fertilización.

 

 

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