Suma Urbana / Josefina Mac Gregor Anciola

Crónica de una elección de comités ciudadanos que podría calificarse como vergonzosa

Fue vergonzosa la jornada electoral para la elección de comités ciudadanos. Se vio de todo, empezando por la forma en la que el IEDF agrupa a diversas colonias para ser presididas por un mismo comité o divide a la mitad a otras. El escándalo de las redes de funcionarios de las delegaciones postulados como miembros de los comités. La falta de seriedad en la votación electrónica que en lugar de ser una muestra de adelanto tecnológico resultó evidenciar la dificultad de quien diseñó el sistema ya que era indispensable que quienes votaran contaran con la intervención directa de los funcionarios de casilla. Lo absurdo de marcar el dedo con tinta en la elección electrónica si la posibilidad de votar era de 5 días. El descaro de los miembros de algunas de las fórmulas que han vivido de extorsionar a la ciudadanía con los usos de suelo de las colonias en las que habitan y que al ver en peligro su fuente de ingresos iniciaron campañas de desprestigio contra los miembros de otras fórmulas. No tiene sentido seguir enumerando todas las irregularidades que se presentaron en el proceso.

Lo que tiene sentido es preguntarnos por qué. Queda claro que no es que de pronto haya despertado en cada habitante de esta ciudad el deseo de ser un vecino modelo. Esta lucha abierta entre grupos de la sociedad por participar en los comités ciudadanos en el Distrito Federal tiene que ver con dos elementos. Para unos es la plataforma que les permitirá continuar más fácilmente con la compra/venta ilegal de usos de suelo; para otros constituye la única forma de detener a los grupos de vecinos que han venido trabajando por años con las delegaciones legitimando los cambios de usos de suelo y extorsionando a los que están legalmente establecidos.

La conclusión que de esto se desprende es que en la ley de participación ciudadana es indispensable impedir que se les dé a los comités derechos más allá de los de índole general que cualquier ciudadano podría tener; evitar a toda costa que en la ALDF se apruebe la iniciativa de darles facultades formales en los cambios de usos de suelo y exigir que den de baja de los comités a quienes abusen de sus atribuciones o a quienes no cumplan con lo que dicta la ley.

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