La imaginación es una máquina del tiempo que nos puede llevar al pasado, que nos hace viajar de una época a otra en cuestión de segundos: nos hace reconstruir ciudades, vidas pasadas, momentos trascendentes, historias que ahora son sólo eso: historias.

Y aunque la imaginación es un transporte inmediato y gratuito, es difícil recurrir a ella cuando se transita por el caos y el ruido de una avenida tan transitada como el Anillo Periférico, al Sur de la Ciudad de México. Avenida rodeada por grandes edificios; lugar de famosos centros comerciales y de  zonas residenciales de alto poder adquisitivo como el Pedregal; pero es precisamente en este sitio, bajo las entrañas de ese gran conglomerado de edificios, casa, autos y ruido excesivo, que siglos antes se desarrolló el primer centro cívico y religioso del Altiplano Mexicano: la ciudad de Cuicuilco.

cuicuilco01Por eso al hablar de Cuicuilco, es remitirse al inicio de una historia que dio forma y estructura a culturas tan importantes, como la Teotihuacana, tan admirada y venerada por los Aztecas que a la postre basarían su cultura, religión y construcciones arquitectónicas en torno a esa antigua ciudad.

Cuicuilco significa “Lugar donde se hacen cantos y danzas”. “Según las investigaciones, hace más de seis mil años los lagos de la cuenca de México eran de menor tamaño y mayor riqueza natural, lo que motivó que pequeñas aldeas se asentaran alrededor de ellos. Dos mil años después, entre tres mil 500 y cuatro mil a. de C., un cambio climático provocó que el nivel de estos mantos acuíferos se elevara considerablemente, debido a las constantes lluvias.
Dicho suceso desencadenó éxodos en busca de lugares más altos para que las personas pudieran protegerse. Una de estas aldeas migrantes era el antecedente inmediato de lo que hoy se conoce como la cultura cuicuilca.
En su andar, decidieron ubicarse en el delta de dos ríos: “Zacatépetl”, hoy avenida Periférico, y “Cuicuilco”, hoy avenida San Fernando. A esta ocupación territorial la acompañaría un elemento que, tiempo después, se convertiría en motivo de devoción y devastación: el volcán Xitle.”

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El declive de esta gran cultura, “comenzó a principios del siglo I a. C., ante el creciente auge de Teotihuacán como centro de influencia cultural y religiosa. Por el año 400 d. C. el volcán Xitle, (…) hizo erupción sepultando y destruyendo lo que aún quedaba de Cuicuilco y de Copilco. Este desastre provocó la dispersión de la cultura cuicuilca hacia Toluca y a Teotihuacán, donde se sabe que acogieron a una gran parte de los cuicuilcas e incorporaron muchos rasgos de esta cultura.”*
En la actualidad es posible visitar el sitio arqueológico de Cuicuilo: “una de las mayores atracciones del lugar es el gran basamento creado por los cuicuilcas para adorar al Dios del Fuego Huehuetéotl”** (máxima expresión del nivel de desarrollo de esta cultura). También es  recomendable visitar el Museo de sitio, abierto de lunes a domingo de 9:00 a 17:00 horas. El acervo que se muestra en el museo incluye: piezas estéticas, utensilios personales, vasijas, cráneos con deformaciones…
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Cuicuilco representa el inicio de una gran historia –de la que seguramente la mayoría de los que transitan a diario por la zona desconocen–, un lugar silencioso y mágico, devorado por la avidez de una Ciudad caótica y ruidosa.  Pero capaz de transmitir en el visitante armonía y paz.
¡Visita Cuicuilco y conoce los orígenes de una gran historia, de tu historia!

*Fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki/Cuicuilco
**Fuente:  http://www.conaculta.gob.mx/sala_prensa_detalle.php?id=10589

Redacción K-ruro San

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