Siempre / Rene Avilés Fabila. P 27 Revista

A Contracorriente / De nuevo pregunto: ¿dónde está el PRI del DF?

En los últimos meses, varias delegaciones capitalinas han mostrado su malestar por la forma en que son gobernadas. Destacan dos: Coyoacán y Tlalpan. En ambos casos los respectivos vecinos han pasado de las quejas oficiales a las protestas abiertas. Tanto una como otra están recurriendo, en vista de la cerrazón de las más altas autoridades, a los sistemas que les permitieron echar a los priistas del Distrito Federal: marchas, plantones, bloqueos, volanteo, cierre de calles y avenidas, en fin, toman acciones desesperadas y se apoyan en los medios de comunicación. A Maricela Contreras sobre todo, la han exhibido en las redes sociales. Ahora sabemos qué hace negocios turbios, que está rodeada de una amplia red de corrupción y que todo ello le permite a sus familiares más cercanos viajar como ricos (lo son) a Europa.
La historia de Tlalpan en tal sentido es larga y plena de corrupción perredista. En Coyoacán prevalece el autoritarismo, pero allí nadie llegó al cargo delegacional diciendo que era una persona honrada e izquierdista. En las dos delegaciones, los vecinos buscan toda clase de apoyos para evitar que sus patrimonios se degraden más. A nadie le gusta vivir en los muladares que crean los ambulantes, rodeados de antros de alto riesgo e inseguridad, de ver cómo cambian a placer el uso de suelo o cómo vejan a los que se atreven a protestar. La corrupción más cínica se ha adueñado de esas delegaciones y de nada han servido las protestas masivas y públicas. Nadie los escucha.

Por eso, me pregunto, una vez más, ¿dónde están el PAN y el PRI? Sus defensas de los capitalinos son tímidas o inexistentes. Pero el colmo es el segundo partido: está en el poder, es dueño de Los Pinos y deja de lado la importancia política de la ciudad capital. ¿Por qué razón un partido que gana las elecciones federales pierde la capital del país? No es una simpleza. El Distrito Federal no sólo es el centro del país, tiene millones de votos y para colmo es en una falsa república federal, un punto clave del centralismo histórico. ¿Nadie puede hacer algún trabajo en beneficio del DF, enfrentar a los depredadores? Está visto que no. Hay entonces dos PRI: el que se conduce con arrogancia por el país y el que está oculto en la capital. Si el PRI quiere ganar nuevamente las elecciones, deberá hacer un gran esfuerzo que nadie parece hacer, para recuperar el DF o al menos para obtener una mayor presencia. Pero no. Desde que el ingeniero Cárdenas los borró de la urbe, los pobres se han hecho invisibles. De pronto alguno habla, pero hay más actividad panista que priista.

Está visto que la ciudad le pertenece por completo al PRD y que entre los proyectos de otras fuerzas políticas, el PRI entre ellos, no está ganar ni una delegación. Entonces, si no hay alternancia, si los capitalinos no tienen otras opciones, seguirán los mismos saqueándola y enriqueciendo sus haciendas personales.

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