Para quienes aún no lo saben; el DF es la única entidad que no tiene una constitución. 

 

Marco Gil / Planeta Tlalpan

Ciudad de México, 8 de febrero de 2014

 

La gran ciudad, la protagonista de los grandes cambios debe tener derecho a consolidar su personalidad legal y negociar de mejor manera su participación en el pacto federal. Ello siempre que el congreso modifique el artículo 122 de la Carta Magna de nuestro país y se abra entonces la posibilidad de que los hasta hoy defeños podamos tener nuestra propia constitución.

 

“Ciudad de México, Libre y Autónoma, Capital Federal de los Estados Unidos Mexicanos” es el larguísimo nombre propuesto para nuestra ciudad por un grupo de personalidades y OSC’s encabezadas por Porfirio Muñoz Ledo y Alejandro Rojas Díaz Durán.

 

 

Libre derecho de autodeterminación es la premisa bajo la que un grupo de políticos, OSC’s y ciudadanos (rara, posible y deseable combinación), han venido trabajando para esbozar un proyecto que permita concretar, con la
integración y el trabajo de un constituyente ciudadano, una nueva constitución que haga de nuestra ciudad un mejor lugar para vivir.

 

Sirvan para muestra algunos puntos previstos en el boceto: Que todos los cargos públicos, de subsecretarías hacia abajo, se sometan a concurso. Que una parte de los impuestos a cargo de CAPUFE sean para la ciudad y se mitigue así, al menos en parte, el impacto que la operación carretera produce a nuestras calles y a nuestra salud. Que la administración del aeropuerto tenga beneficios para la ciudad. Que se destine un porcentaje sobre el impuesto a gasolinas y tabaco. Que sea una constitución promotora del bienestar y los derechos de los animales. Que se garantice en el documento un salario mínimo familiar como derecho. Que las operaciones financieras y bursátiles beneficien con impuestos a la ciudad.

 

Se propone también crear una figura complementaria a la del gobernador; la de Jefe del Gabinete, cuya propuesta deberá salir del gobernador y, en su caso, ser aprobada por mayoría calificada en la ALDF.

 

Bajo la nueva constitución las demarcaciones se convierten en alcaldías y se redistribuye el territorio, recuperando en muchos casos la identidad de los barrios y pueblos originarios. Pero para que la constitución funcione debemos contar con un Cabildo Ciudadano que sea en verdad ciudadano, ya que bajo esta propuesta el cabildo es la figura de contrapeso al gobierno. De ninguna manera puede ser controlada por los políticos como hoy sucede con demasiada frecuencia.

 

En cuanto a la seguridad pública, se prevé que el mando superior sea propuesto por el gobernador en turno. Es una propuesta que de concretarse resultará en la constitución más moderna de México. Tanto que puede ser modelo a seguir y referencia para promover la redacción de la nueva  Carta Magna de Los Estados Unidos Mexicanos.

 

Pero una constitución NO es suficiente, podemos ver que los estados que cuentan con una no garantizan desarrollo ni prosperidad. Justo en esos términos, en dos intervenciones sucesivas (el día previo con OSC’s y el día de la presentación), lo dijo Benito Mirón Lince, quien insistió, y con mucha razón, que una constitución despreocupada del aspecto económico no sirve, que la verdadera apuesta esta en cambiar el modelo actual por uno donde se privilegie la economía solidaria como principio, y donde se vinculen los programas sociales con los programas productivos. Ello incluye incrementar montos y promover el crecimiento de programas para el campo y para proteger, con visión productiva y sostenible, el suelo de conservación que aún tenemos.

 

Debemos considerar que para hacer realidad este proyecto alternativo de constitución sustentada en la integración de un constituyente ciudadano, muy probablemente será necesario hacer valer primero el poder de la ciudadanía.

 

El día anterior, en la reunión previa al evento, Pepe Alcaraz, coordinador del Comité Ciudadano Constituyente de Tlalpan, hizo un comentario que sintetiza bien la justificación de este proyecto alternativo; hace falta una constitución que refleje el espíritu de la gente. Y para que eso sea posible debemos promover con toda energía la participación de las organizaciones civiles y el apoyo de todos los capitalinos para que impulsen el movimiento y para que esta propuesta alterna tenga fuerza, remató Alcaraz.

 

Por lo pronto al que escribe le queda claro que la lucha no será fácil, son demasiados los intereses y los interesados con poder que tratarán de hacer una “constitución light”. Por ello es importante que los comités ciudadanos  constituyentes que se han venido integrando para socializar y nutrir la iniciativa sigan creciendo, se necesitan muchos. Pero lo más relevante es que todos los sectores de la sociedad reaccionemos y apoyemos con nuestra participación.

 

Podemos, debemos y tenemos la posibilidad de participar activamente todos los ciudadanos habitantes de la capital. Por lo pronto sabemos que hay nuevas demostraciones de entusiasmo, ya que en la delegación Tlalpan varias asociaciones civiles están trabajando para promover en los próximos días la apertura de espacios físicos y virtuales para hacer de cada pueblo, colonia, barrio y unidad habitacional de Tlalpan comunidades participativas y empáticas con este proyecto alterno para hacer que los capitalinos seamos ciudadanos constituyentes y responsables con nuestra ciudad.

 

Hay acuerdo en que una misión inaplazable es multiplicar los Comités Ciudadanos Constituyentes para que, de la mano con organizaciones civiles y con todos los sectores de la sociedad impidamos que los diputados, asambleístas y senadores se tornen en constituyentes para imponer sus condiciones y continuar así manteniendo vicios, prebendas y corruptelas que los capitalinos no nos merecemos.

 

Ellos NO son constituyentes sostuvieron desde diferentes ópticas, todas convergentes, Alejandro Rojas, Benito Mirón, Ulises Lara, Patricia Ruiz Anchondo y Porfirio Muñoz Ledo, entre otros distinguidos miembros del presidium que hicieron uso de la palabra en la reunión que tuvo lugar el 6 de febrero pasado en el Museo de Historia de la Ciudad de México.

 

Los ciudadanos debemos  participar en el diseño y redacción de nuestra constitución. De no hacerlo así dejaremos abierta la oportunidad para que los grupos empresariales y políticos sigan diseñando “a modo”. Así ellos serán más poderosos y los ciudadanos estaremos, como siempre, al último, y saben que? No se vale!

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