Animal Político / Rafael Cabrera

DF impulsa transporte limpio, pero ‘subsidia’ estacionamientos

Cada día, al Centro Histórico del DF ingresan unos 600 vehículos particulares de empleados del Gobierno local y la ALDF a estacionamientos privados, lo cuál es pagado con millones de pesos de recursos públicos, a pesar de las políticas públicas impulsadas para fomentar el uso de bicicleta o compartir el auto.

Las cifras no son menores. El Gobierno local renta cada año unos 80 cajones de estacionamiento, la dirección del Sistema de Transporte Colectivo Metro un promedio de 18 espacios, pero es la Asamblea Legislativa la de mayor gasto, pues contrata anualmente unos 500 cajones para su personal:  los 66 diputados, sus asesores, el personal operativo y hasta reporteros.

Esta prestación, explica el investigador Xavier Treviño, del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP por sus siglas en inglés), ni siquiera es por Ley.

Y, peor aún, implica un problema mayor: se ingresan cientos de autos a una de las zona más complicadas del DF y, además, se acaba destinando dinero público para autos privados.

“El estacionamiento es un servicio privado y no puede ser subsidiado por el gobierno a sus trabajadores. No solo destina recursos públicos hacia gastos que no generan valor social ni beneficios a los trabajadores”, plantea el especialista, “sino que genera un alto impacto ambiental generando cientos de viajes en coche diariamente al centro de la Ciudad, justo donde hay mayor congestión”.

Es, en resumen, un autocongestionamiento pagado por el propio Gobierno y el dinero público.

“El automóvil es un lujo por el cual se tiene que pagar, y de ninguna manera transferir el costo a los contribuyentes”, explica Treviño.

Las cifras –entregadas vía transparencia- hablan: en 2007, la ALDF pagó 3.3 millones de pesos por los cajones. Hacia 2010, la renta alcanzó los 5.2 millones. En 2012, se elevó a 5.9 millones de pesos. Este año, el dinero rebasó los 6 millones anuales.

En total, los últimos siete años la Asamblea ha destinado unos 28 millones de pesos en subsidiar el estacionamiento para los vehículos privados de sus trabajadores, sin ningún beneficio público real.

El Gobierno local, por su parte, ha destinado unos 4.2 millones de pesos a la fecha para el mismo objetivo. De acuerdo con los contratos, al mes se pagan uno mil 800 pesos por cada cajón de dos estacionamientos en Isabel la Católica y Venustiano Carranza.

La Secretaria de Medio Ambiente del DF, Tanya Müller, admite que la política pública debe ir dirigida a disminuir este tipo de incentivos para usar el auto particular.

“Es importante tener programas alternos pero, sin duda alguna, sí tenemos que ir hacia programas y alternativas que incentiven reducir los viajes en automóvil, sobre todo en el Centro de la Ciudad dónde hay varias opciones de transporte público más sustentable –Metro, Metrobús, trolebús-”, señaló en entrevista.

Pero el Gobierno y la Asamblea locales no son los únicos que gastan en estacionamientos privados. Información pública muestra que el Tribunal Contencioso Administrativo destina unos 4 millones anuales y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda un millón, entre otros con menor gasto.

A tres meses del programa de aventones, el Gobierno local presume que 846 empleados se han registrado para compartir auto. El resultado, según Medio Ambiente, es una reducción de 1.4 toneladas de dióxido de carbono que no se emitió hacia la atmósfera.

En el caso de Ecobici, actualmente ya hay 275 cicloestacionamientos y 4 mil bicicletas en servicio.

“Se tiene que reevaluar los tipos de incentivos que se están dando desde este Gobierno y otras instancias, para contribuir corresponsablemnte para movernos de forma más sustentable”, señaló Müller.

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