Salvador Padilla, Consejo de la Crónica de Tlalpan 

 

En los años 1,000-600 antes de Cristo, Cuicuilco, lugar de variados colores, construyó las bases de su prosperidad. En un principio fue una aldea pequeña. La feracidad de la tierra permitió a ese pueblo tornarse una cultura sedentaria de base agrícola. Limítrofe Cuicuilco de grandes bosques, la caza era también importante para la alimentación de sus pobladores.

 

Para salvar el obstáculo de sembrar en pendientes, los cuicuilcas construyeron terrazas donde cultivaban, con la técnica del báculo de punta endurecida al fuego, maíz, frijol, chile, amaranto y calabaza. Allí también establecieron sus casas. La construcción de terrazas fue un instrumento eficaz contra la erosión. Lejana a la laguna, la población cuicuilca se las ingenió para canalizar el agua de los manantiales hacia sus sembradíos. Ello les posibilitó generar excedentes que comerciaban con los pueblos limítrofes a las aguas del lago. Con el intercambio obtenían peces, aves, manufacturas y tule a cambio de su producción. El comercio se amplió, primero a zonas cercanas como Copilco, lugar de luciérnagas, a escasa distancia en dirección norte. Después a regiones más lejanas, como Ecatepec, cerro del viento, de donde provenía la sal. De Tlapacoya, lugar donde se lava, se obtenía el pez blanco, los acociles y los tules. Cestos y cuerdas se adquirían en Terremote-Tlaltenco, en la orilla de la tierra .

La hegemonía agrícola de Cuicuilco se debió al mejoramiento de sus técnicas de cultivo, y al hecho de sembrar en terrazas con sistemas artificiales de irrigación. Los excedentes generados permitieron a los cuicuilcas segmentar su población en estratos sociales y generar una jerarquía religiosa. La riqueza indujo también la aparición de una clase directiva que administraba los recursos y vigilaba los procesos de producción. La clase de los agricultores se encargaba del trabajo manual en el campo y de la construcción de casas y templos. De las obras realizadas se deduce que los cuicuilcas contaron con arquitectos urbanistas notables. Construyeron una ciudad que obedecía a un cuidadoso diseño cuadriculado. Las casas eran habitaciones junto a patios con barda. Estaban dotadas de pozos-bodega de forma acampanada . Múltiples caminos permitían la integración territorial de la economía.

 

Cuicuilco llegó a su apogeo unos 500 años antes de Cristo. Tenía en esa época unos 20 mil habitantes, un territorio de 25 a 40 kms. cuadrados y un centro ceremonial que, humilde al principio, terminó por ser fastuoso . En su última época, la pirámide principal constaba de cuatro niveles circulares con 135 m. de diámetro en la base, 80 m. en el nivel de la cúspide y 24 m. de altura. La pirámide fue construida en fases, a partir de una construcción pequeña, con capas que la engrandecieron . Estaba dedicada a su deidad principal, Huehuetéotl, dios viejo, también conocido como Xiuhtecuhtli, señor de la turquesa (el fuego), divinidad que se reconoce por un brasero en la espalda.

 

[1] Cfr. César Carrillo Trueba, El pedregal de San Angel, México, UNAM, 1995, pp. 29.

[1] Cfr. “Arquelogía de Tlalpan”, en Temachtiloyan, No. 2, junio de 1987, pp. 9-11.

[1] César Carrillo Trueba, op. cit., pp. 32-33.

[1] Cfr. Aquiles Cantarell, “Cuando bramó la tierra”, en Información científica y tecnológica, vol. 9, núm. 125, febrero de 1987.

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