Animal poítico / El Chino Talibán / Simón Levy Dabbah

La vocación de la Ciudad de México como capital social del país es innegable. El arraigo por llevar el desarrollo y el bienestar social hacia quienes menos tienen, la apertura y tolerancia hacia la diversidad y sus expresiones, hoy son una realidad que se trasladan a otras latitudes de México.

Sin embargo, la visión social a lo largo de los últimos años ha tenido diferentes destinatarios y formas de aplicarse.

El Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ha enviado un mensaje claro: evolucionar el concepto y la realidad de esa visión social pasando de una visión de un Estado recaudador de impuestos para hacer obra pública a uno que sepa generar riqueza pública. No endeudar a la sociedad con obras cuyo pago compromete a varias generaciones de ciudadanos. No usar financiamientos del sector privado para obras que propician la opacidad y que se terminan pagando con nuestros impuestos; sí, incentivar la inversión con capital de riesgo del sector privado, con la permanente rectoría del Estado. De lo que se trata es crecer, generar prosperidad sin deuda pública saltando la trampa de las privatizaciones, ya sea por concesiones gratuitas o por entregarle al sector privado los bienes públicos.

En esa evolución de la capital social, se propone también evolucionar en el concepto de una austeridad que buscaba disminuir el gasto corriente; ahora, además de ello, va dirigida a transformar el desarrollo de la obra pública en la Ciudad y en el país. Ya no seguir privilegiando obras para el automóvil y hacer que la inversión llegue para beneficiar a las personas, al ser humano.

El centro de esa evolución de nuestra vocación social es la expansión y la evolución del espacio público. El espacio público no confronta, une; no incrementa el recelo social provocado por las disputas políticas, humaniza y da dignidad a todos por igual.

Crear una Ciudad con más modernidad no significa crear exclusión, propicia llevar el desarrollo a donde no ha llegado para disminuir la desigualdad. El espacio público es el eje para provocar igualdad y equidad social, es el gran impulsor de la integración y de la dignidad en dónde antes había expulsión.

La evolución del espacio público ya no va a privilegiar al automóvil, sino a las personas. La ciudad requiere trasformar su economía de códigos postales, de barreras invisibles que dividen y pasar del macro crecimiento a la prosperidad; la mejora de la calidad de vida de más personas.

Corredor Chapultepec

El Financiamiento privado en el DF a la inversión con capital de riesgo en la Ciudad de México

Podría decirse que los recursos del Estado son finitos, que día a día resulta más difícil el reto de resolver las grandes inversiones que nuestra Ciudad requiere, pero sobre todo el no socializar sus costos a los ciudadanos. Por ello, la evaluación del costo-beneficio para usar el dinero público es fundamental en esta evolución social. El proyecto de la Avenida Chapultepec es muestra de ello.

El direccionamiento del presupuesto público que el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera ha promovido va a las necesidades más básicas de la población más necesitada, el costo de oportunidad se traduce en obras del mejoramiento barrial y en los programas como el “Médico en tu Casa”, y la mayor inversión en la historia de la Ciudad es en los más de 60 programas sociales que benefician a su gente. La austeridad de Miguel Ángel Mancera se dirige a quitarle el presupuesto a las obras que privilegian al automóvil y propiciar la inversión para crear espacio público para las personas en zonas en que las necesidades se paseaban a diario frente al espectáculo de la indiferencia.

El desarrollo de financiamientos público-privados en CDMX no son algo nuevo; lo que es real, es que son muy pocos los que conocían que se implementaban: Los segundos pisos del periférico (que hoy nadie sabe cuánto le cuestan a cada capitalino), los bajo puentes, los proyectos de la Plaza de la República, la explotación de los espacios publicitarios, así como el centro de transferencia modal del Rosario.

Corredor Chapultepec

Cómo nace el proyecto Corredor Cultural Chapultepec

Nadie puede estar en contra de la realidad que hoy presenta Avenida Chapultepec. Nadie puede estar en contra de privilegiar a los ciclistas, a los peatones, de hacer una avenida caminable y de crear espacio público de calidad. Han sido varios los gobiernos en turno que intentaron intervenir la Avenida Chapultepec: desde alternativas por cambiar usos de suelo, expropiar predios para dárselos a la iniciativa privada a cambio de su inversión, proyectos que terminaron por no encontrar la fórmula que permitiera crear un proyecto donde no sólo ganaran inversionistas, sino la Ciudad misma con espacio público, pero con un modelo financiero que también le generara recursos.

Corredor Chapultepec

Mancera quiere 10 segundos pisos peatonales, si la ciudadanía adopta esa idea

Después de estudiar todos los esfuerzos del pasado, pensando en que la historia del desarrollo inmobiliario incentivado en Avenida Reforma sin provocar un proceso de planeación inmobiliaria en la Colonia Juarez y Roma Norte, ante el contexto social y político actual de la ciudad no debía replicarse en la Avenida Chapultepec, se llegó a la determinación de generar un proyecto en un espacio subutilizado del Gobierno del DF donde la Ciudad no solamente no perdiera jamás la propiedad y la posesión de la Avenida, sino que se creara una fórmula para exponenciar el espacio público sin utilizar deudas, sin recurrir a enajenar, expropiar o privatizar predios, y que además le generara riqueza pública a la Ciudad. Esto así fue concebido desde el Programa General de Desarrollo del Gobierno del Distrito Federal 2013-2018.

Desde la emisión de la Declaratoria de Necesidad, el 19 de abril de 2014, se cumplió con el principio de máxima publicidad y acceso a la información donde en su apartado segundo convocó a la participación de los sectores sociales y privados para el desarrollo del proyecto.

Corredor Chapultepec

La participación ciudadana quedó abierta desde aquel momento.

A partir de ello, comenzamos a recibir varias propuestas. Podría pensarse lo fácil que resultaría generar inversión en una avenida como Chapultepec, sin embargo, la dificultad de concebir un proyecto sin préstamos privados, con capital de riesgo, resultó en varios esfuerzos vanos que no propiciaron el desarrollo concreto de una propuesta.

Se inició pensando en crear un corredor peatonal a nivel de la calle soterrando las vialidades para los automóviles. Los riesgos de colisión de las estructuras del Metro, el riesgo de la presencia de vestigios arqueológicos, y un costo superior a los 3,700 MDP hicieron inviable la propuesta. Otra propuesta fue crear, un parque lineal con una calle completa, donde se tuvieran en 57 metros de ancho de la avenida, espacios para 1 banqueta de 7 metros y otra de 23 para crear un corredor peatonal y de ciclovías de Sevilla a Florencia que pudieran convivir con los carriles para automóviles y transporte público que exige el concepto de calle completa. Los grupos de enfoque y posteriormente el levantamiento de necesidades que se realizaron, concluyeron en mayoría que los ciudadanos buscaban mucho más que una experiencia de caminar en banquetas anchas al lado de la contaminación acústica a la pesada densidad vehicular que transita por la avenida.

No obstante se contaron con los anteproyectos y se llevó a cabo el proceso de selección conforme a las reglas de coinversión determinadas en la Ley de Presupuesto y Gasto Eficiente del Distrito Federal, que llevó a determinar el proyecto ganador mismo que el inversionista contrató al grupo de arquitectos del conceptual ganador. Dicho informe fue publicado en la Gaceta del Distrito Federal el martes 18 de agosto.

Las razones técnicas, sociales, los estudios que conciben el proyecto, el título de concesión y el fideicomiso privado, fueron no sólo descritos en el informe sino que fueron subidos a la red para que todos los ciudadanos pudieran consultarlos. La decisión se fundamentó en incrementar el espacio público para convertir a la Avenida en un destino con múltiples experiencias del espacio público, que generará la conexión entre ambos lados de la avenida, propiciara un tránsito fluido y seguro de peatones y ciclistas, así como que no afectara la funcionalidad de la avenida. Una solución mayor no puede provocar otro problema mayor.

Si hoy existe discusión, diálogos, divergencias y críticas frente al Corredor Cultural Chapultepec, es porque la materia prima de ello es la información y su transparencia. Estamos abiertos a escuchar propuestas concretas que sean viables urbanística, social y financieramente.

Chapultepec ha venido a cambiar la historia del desarrollo de obra pública en México. No usar impuestos de la sociedad, no contratar deuda pública ni financiamientos privados que luego paguen los ciudadanos. Las ganancias son evitar los costos, la creación del espacio público de calidad, un proyecto autosustentable financieramente, y todos los beneficios sociales que generan empleos y oportunidades en una avenida deprimida con la riqueza cultural e histórica como es Chapultepec. El proyecto no creará estacionamientos públicos o privados, sólo 77 cajones destinados al personal de la SSP mismos que hoy existen en la Avenida.

La transparencia no es más un privilegio, no es un adagio político, es la acción, la política pública y la realidad que llegó para quedarse. La forma también de financiar proyectos públicos cambiará e involucrará al ciudadano, por eso la emisión de los Certificados de Participación de Inversión Social (CEPIS) donde por primera vez los ciudadanos podrán acceder a la socialización de las ganancias y no a la privatización de los privilegios, pero sobre todo a la transparencia de cada decisión que se tome. Eso es el espacio público, que el ciudadano no sólo observe y lo disfrute sin que también participe en su diseño y su cuidado.

Hacer Ciudad significa en efecto, concebir conjuntamente con la ciudadanía el espacio público. No puede concebirse el urbanismo del Siglo XXI, sin la participación ciudadana. Sin embargo, ello no significa, que el Estado renuncie a su posibilidad de presentar propuestas factibles, razonadas, analizadas, pero sobre todo factibles financiera y urbanísticamente. Muchas obras que se conciben en la participación colectiva, terminan su destino en bocetos o secuestradas por intereses privados que no permiten llevarlas a buen término.

El Corredor Cultural Chapultepec plantea crecer en más de seis veces el espacio público, crear experiencias agradables a nivel de calle y a nivel elevado con la activación de espacio público de calidad, transformar un estacionamiento subutilizado en una plaza pública con comercio y servicios que contenga un 18.5% del total del espacio para financiar más de 60 mil metros cuadrados de espacio público, de banquetas anchas, de un andador peatonal, de una avenida más humana, transitable y disfrutable.

Corredor Chapultepec

Lo que viene

Hoy existe ya una propuesta factible en todos los sentidos, que estará siendo sometida a la participación de la sociedad. No puede hablarse que si los segundos pisos para automóviles no provocaron expulsión inmobiliaria, el espacio público dedicado a las personas lo vaya a lograr.

Tenemos un Consejo Rector Ciudadano, vamos a realizar un ejercicio de participación cívica, en el que buscamos conocer, ordenar y aprovechar al máximo las opiniones, y recomendaciones de los ciudadanos, para el CCC cumpla óptimamente con la función social, cultural y de mejoramiento urbano para la que se ha diseñado.

Por eso, las asambleas informativas y las formas de participación de este proceso, para que sean más los capitalinos, relacionados con el entorno del CCC, que puedan expresar su punto de vista y sus ideas para su enriquecimiento.

Este proceso significa también desarrollar por nuestra parte un esfuerzo mayor de comunicación. Queremos difundir y explicar con más intensidad las características y los beneficios del proyecto, debemos aún atender algunas dudas que persisten entre las personas del Distrito Federal y es fundamental para la ciudad y para el proyecto mismo que actuemos bajo el más estricto compromiso de transparencia.

Confiamos en que si ofrecemos la información suficiente, nadie podrá estar en contra de que, por fin, cruzar caminando Avenida Chapultepec deje de ser un deporte de alto riesgo.

Sabemos que no habrá quien se oponga a la existencia de espacios dedicados a la cultura y a la convivencia en donde hoy sólo existen edificios abandonados, deterioro en general, caos vial y elevada contaminación.

Confiamos en que una vez que expliquemos los detalles del CCC los peatones y los ciclistas estarán entre los principales aliados del proyecto, porque no podrán estar en desacuerdo con vialidades seguras, atractivas y funcionales para ellos.

A los comerciantes de la zona tenemos que platicarles que sus establecimientos se verán beneficiados por un entorno urbano más seguro, limpio, agradable y funcional, así como por un mayor tráfico de personas que disfrutarán de estar ahí, en lugar de sufrir o padecer las condiciones actuales de la zona.

Miles de personas que viven o trabajan en los alrededores del CCC estarán de acuerdo y serán aliados de una obra que, para decirlo claro, elevará notoriamente su calidad de vida cotidiana.

Y quienes son propietarios de bienes inmuebles en el área, estoy seguro de que habrán de apoyar y aportar propuestas inteligentes para la realización de una obra pública que elevará la plusvalía de su patrimonio.

EL jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, y el Delegado Electo, Ricardo Monreal, coinciden en difundir los beneficios, socializar la información y que participe la sociedad. A ello nos abocamos.

El proceso de difusión del proyecto será hasta el próximo 4 de septiembre, el levantamiento de propuestas será realizado el sábado 5 de septiembre, en los términos que se publicarán mañana.

Por esa razón, por el bien todos, es momento de pasar del privilegio de obras que premien al automóvil, que opaquen sus costos, que oculten sus deudas, a obras que pongan en el centro al ser humano. Por el bien de todos, primero el espacio público, y si es de calidad y sin costo para la Ciudad, tanto mejor.

 

Para escuchar sus comentarios o dudas, aquí.

* Simón Levy (@SimonLevyMx) es Director General de la Agencia de Inversión Social y Desarrollo para la Ciudad de México (@ProCDMX)

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