Capital Político / Excélsior / Adrián Rueda

6 de agosto de 2015

 

La llegada del veterano Jesús González Schmal como nueva Autoridad del Centro Histórico causó malestar, no solamente entre líderes de las tribus perredistas, sino en el propio dirigente nacional de Morena, Martí Batres Guadarrama.

 

El berrinche de Batres por el nombramiento del excandidato a delegado en Benito Juárez fue tal, que se apresuró a deslindar a todos los morenos de ese asunto e incluso calificó de deshonesto a su compañero por haber aceptado la invitación de Miguel Ángel Mancera.

 

Y es que dicen que González Schmal, expanista, excardenista, expejista y, al parecer, ahora mancerista se fue por la libre y sin consultar a Morena aceptó el lugar que durante años ocupó la camachista Alejandra Moreno Toscano, apenas destituida.

 

Si en el GDF la Autoridad del Centro Histórico no es el gran puesto, ¿por qué le saca tanta urticaria a Batres el que se haya dado ese movimiento?

 

Dicen los enterados que en realidad quien se movió para que González Schmal llegara al puesto fue el delegado electo en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal Ávila, quien tendrá en él a un gran aliado.

 

Que eso es lo que hizo estallar de rabia a Martí, pues ve cómo Monreal se le empieza a adelantar rumbo al 2018, donde ambos quieren ser candidatos morenos a la Jefatura de Gobierno del DF.

 

Para nadie es un secreto que estos dos no sólo no se quieren sino que se alucinan, y que cualquier movimiento que haga uno le pega en el hígado al otro, pero en estos momentos le hace más ruido a Batres, por una sencilla razón.

 

Resulta que su presidencia nacional al frente de Morena se le acaba en tres meses y necesita con urgencia colocarse en alguna posición para no desaparecer del mapa, sobre todo en el aspecto mediático.

 

En la desesperada, Batres intentará que lo nombren presidente de su partido en el DF, pues es seguro que Eduardo Cervantes, quien lleva mucho tiempo con licencia al cargo debido a problemas serios de salud, no regresará.

 

A Batres no le importa bajar de general a coronel con tal de seguir en la pelea, y como sabe que en realidad lo bueno para ellos estará en el DF, pues ya se anota para ser el relevo capitalino.

 

Pero mientras ese momento llega, Monreal se adelanta y mueve sus piezas para tomarle la delantera y afianzarse, en espera de que Andrés Manuel López Obrador le cumpla la promesa de hacerlo candidato al GDF en el 18.

 

Ése es, en realidad, el factor González Schmal, que por cierto a los perredistas les sigue sin convencer.

 

** Centavitos… Diecisiete de los 21 diputados que hasta el momento tiene el PRD se reunirán hoy con Héctor Serrano, secretario de Movilidad, para recibir terapia ocupacional mientras definen quién los va a pastorear en Donceles. La idea de Serrano es mantener ocupados a los legisladores con temas de agenda para que no anden desperdigados grillando por su cuenta; ya se verá si sigue teniendo poder de convocatoria luego de que salió de Gobierno? Mientras tanto, las negociaciones en corto rumbo a la ALDF continúan, y si no habrá que preguntar qué tanto se decían entre mezcal y mezcal los diputados Elizabeth Mateos y Víctor Hugo Romo el martes por la noche en la Condesa. Seguro no hablaban de alianzas para la Comisión de Gobierno, ¿o sí?

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