Planeta Tlalpan / Redacción

En nuestra gran metrópoli está presente una paradoja perenne: por un lado, hay quienes piensan que el progreso está en la construcción de grandes vialidades o de suntuosos edificios comerciales, administrativos o habitacionales, en detrimento del medio ambiente o de las tradiciones; por el otro, están los conservadores que se niegan de manera rotunda a permitir avances de ningún tipo o edificaciones necesarias, pero no ofrecen alternativas.

Esta reflexión surge al leer el mensaje del recién electo representante del Pueblo de San Agustín de las Cuevas (actual Tlalpan), Joel Palomares, quien de una manera conciliadora y con visión de futuro afirma: “LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS Y BARRIOS ORIGINARIOS SON COMPATIBLES CON EL DESARROLLO URBANO”, pero “SI, Y SÓLO SI, SE RESPETA LA LEY; PORQUE LA OPACIDAD GENERA IMPUNIDAD Y CORRUPCIÓN”.

Joel Palomares es representante electo del pueblo de San Agustín de las Cuevas e integrante de la Planilla 3 que este domingo 1 de septiembre contenderá en la elección de comités ciudadanos por el Barrio de Niño Jesús, de donde es originario. Además de su recién asumida representación popular, es coordinador interno del Comité Ciudadano del Barrio de Niño Jesús, cronista, fundador del Grupo Promotor de Cultura y de la Fototeca de San Agustín de las Cuevas. Desde su niñez, junto con sus hermanos y siguiendo el ejemplo de sus padres y abuelos, se ha dedicado al fomento del deporte y la prevención de vicios entre los jóvenes, a la celebración de nuestras conmemoraciones, en una palabra: a la preservación de la identidad social. La identidad social unifica, anima al trabajo solidario, propicia la convivencia armónica, y se funda en lazos históricos muy fuertes, pero también muy frágiles.

La preservación de la identidad cultural es un bien al que las autoridades capitalinas han respondido por medio de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades y el Consejo de Pueblos y Barrios Originarios del Distrito Federal. Por cierto, este último ha identificado en el Distrito Federal nada menos que 189 pueblos y barrios originarios, entre los cuales debiera contarse San Agustín de las Cuevas, cuyo trámite de inclusión es promovido por el propio Joel Palomares.

Quien ha visitado Tlalpan, o tiene la fortuna de vivir aquí, entiende bien la intención de estas líneas. Se trata de mantener la paz social que permita a los niños jugar y correr en sus pasillos jardinados, tomar un helado en la plaza, comer unas papas fritas, pasear alrededor del kiosco, disfrutar de una buena comida, de un aromático café en los portales, o participar en la verbena auténticamente popular del 28 de agosto (Fiestas de San Agustín de las Cuevas). ¿Alguien duda de que Tlalpan siga siendo un pueblo? Nosotros no. Pero eso sí, es un pueblo que NO se niega al progreso; sólo pide, al igual que Joel Palomares, que le permitan mostrarse racional, apegado a las normas y libre de corrupción.

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