Excélsior/ Adrián Rueda. P 4 Comunidad

La Cruzada está muerta

La fachada será hacia afuera, la realidad es que la lucha se dará en los territorios. Por mucho que el miércoles en la noche autoridades del DF y federales salieron a anunciar —cada quien por su cuenta— la instalación de mesas técnicas para implementar la entrada de la Cruzada Nacional contra el Hambre en la ciudad, el asunto está muerto.

Alrededor de dos horas se reunieron Rosario Robles, titular de Sedesol, con los delegados Jesús Valencia, Nora Arias, Maricela Contreras, Leonel Luna y el secretario de Gobierno, Héctor Serrano -quienes llegaron tarde- para tratar de llegar a un acuerdo.

La primera en salir fue Rosario para dar una conferencia en solitario, anunciando que se trabajaría en mesas técnicas hasta llegar a un convenio que firmará el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera.

Minutos después ofrecieron conferencia los cuatro delegados y Serrano para repetir más o menos lo mismo, aunque con algunas variantes; quedó claro que no hay manera de llegar a un arreglo y que todo acabará en simulación.

Los funcionarios capitalinos se negaron a concederle a Rosario la foto que buscaba y tampoco aceptaron una conferencia conjunta; lo único que se supo es que seguirían platicando en reuniones de bajo perfil, con el delegado de Sedesol en el DF, Sixto Hoyos, para no llegar a nada.

A los titulares de Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tlalpan y Álvaro Obregón les quedó por fin claro que no les darán dinero para las necesidades específicas en sus respectivas demarcaciones; a Robles que no la dejarán entrar a la ciudad.

De hecho el equipo de Sedesol ya está operando desde hace mucho en el DF, pero no de manera oficial y los delegados no intervendrán, pues el número de beneficiarios del gobierno federal es una pizcacha insignificante que no preocupa.

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