Reporte Índigo / Armando Estrop / Adriana Amezcua. P 12-17

Los dueños de la calle

Se ponen y se quitan dónde quieren y cuándo quieren.

Los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación son los dueños de la calles de la capital del país.

No hay autoridad local o federal que se haga cargo.

Los legisladores priistas y panistas responsabilizan al Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera. El aludido responde que lo mejor es no derramar sangre.

La Secretaria de Gobernación advierte que ya viene la aplicación de la Ley.

Por su parte los maestros han cumplido su palabra de intensificar sus movilizaciones y bloqueos. Mientras todo esto pasa, en los ciudadanos se eleva la inconformidad y las autoridades solo amenazan con ponerse duros y hacer cumplir la ley.

Primero los maestros se apoderaron del zócalo de la Ciudad de México, después fueron las cámaras del Congreso y obligaron a los diputados y senadores a sesionar en el Centro Banamex; el pasado viernes fue la avenida Boulevard Aeropuerto desquiciando la vialidad y poniendo en problemas a miles de viajeros que salían o llegaban a la ciudad a través del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

El objetivo de los maestros disidentes es que se deroguen los artículos 3 y 73 de la Constitución, relativos a educación, y recién reformados. Ellos argumentan que esos cambios son un atentado contra el magisterio.

La CNTE está en contra de la evaluación a los maestros en los términos que se establecen en la Ley del Servicio Profesional Docente, dictamen que lograron detener con sus bloqueos a las cámaras del Congreso.

Todo indica que existe un doble discurso por parte del Congreso.

Por un lado los reciben para lograr establecer una mesa de diálogo y obtener un acuerdo. Pero de entrada tanto en el gobierno federal como en el Poder Legislativo, adelantan que no hay marcha atrás con la legislación secundaria.

Es decir que para la mesa de diálogo no hay forma de aceptar la solicitud de los maestros.

Tampoco se ve claro qué autoridad será la que se haga responsable por las acciones del magisterio disidente. El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, apura al Congreso para que se apruebe esa reforma. No está claro el rumbo de esa última parte de la reforma educativa. Menos claro está el rumbo que tendrán las reformas energética y fiscal.

Lo único que está claro es que los maestros no piensan ceder y están dispuestos a todo.

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