Monumento al pintor Joaquín Causell en Fuentes Brotantes. UNA PROPUESTA CIUDADANA

Vecinos de Tlalpan, amantes de la historia, la cultura y el entorno natural de la zona, motivados por Alejandro González Acosta, cubano de origen, mexicano por nacionalización y tlalpense de corazón, hemos propuesto a las autoridades levantar un monumento que sirva de homenaje y fije la memoria de un pintor mexicano que amó nuestra demarcación, especialmente el hermoso paraje de Fuentes Brotantes, al que consagró numerosos cuadros que reflejan la belleza y el sabor del sitio.

Joaquín Clausell Troconi (Campeche, 1866-Zempoala, 1935) fue un mexicano ilustre por sus servicios al país tanto en la cultura y el arte como en la vida política. Abogado y pintor, desde muy joven se lanzó a las luchas revolucionarias. Fue uno de los primeros que enfrentaron al gobierno del general Porfirio Díaz, con la fundación del periódico antirreleccionista El Demócrata, donde publicó vibrantes denuncias suyas y de otros, como aquella en la que Heriberto Frías (también antiguo residente de Tlalpan, por cierto) denuncia la represión de indígenas tomochitecos en Chihuahua.

Clausell sufrió prisión varias veces y tuvo finalmente que exiliarse, primero en Nueva York y después en París, ciudad esta última donde conoció y entabló amistad con el gran pintor impresionista Camille Pissarro, con quien descubrió la magia del color y la luz. También fue cercano al gran periodista y escritor Emile Zola. Más tarde, de regreso a su patria, fue cercano amigo de Gerardo Murillo, el “Doctor Atl”, quien lo estimuló a no traicionar su vocación plástica.

Clausell se casó con una joven de familia notable, los condes de Santiago de Calimaya, y pasó a residir en su palacio, hoy Museo de la Ciudad de México, en cuya azotea construyó un amplio taller. En los muros de ese espacio plasmó bocetos e ideas pictóricas cuyo conjunto constituye un importante ejemplo de sus temas y preocupaciones estéticas. La heterogeneidad de sus motivos y la técnica del óleo aplicado a esas paredes lo convierten además en un precursor del muralismo mexicano. Allí recibió la visita, y el testimonio de admiración, de numerosos pintores que después formarían esa trascendente escuela mexicana de pintura, animada por don José Vasconcelos.

Clausell fue un revolucionario en sus principios tanto sociales como artísticos, y sintió una especial predilección por las Fuentes Brotantes en Tlalpan. Numerosos óleos y acuarelas dan fiel testimonio de ello, con el mérito agregado de haber fijado para las generaciones posteriores la belleza original y natu- ral del paraje. Por ello, pues, sería un hermoso y justo homenaje de los tlalpenses que allí donde este gran artista tanto disfrutó de la naturaleza y la paz reinante se levante un monumento a su memoria, justamente ahora en que se ha emprendido el rescate y conservación del lugar para disfrute de residentes y visitantes.

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