Metro / Iván Sosa

Los cierres nocturnos por las obras en la autopista México-Cuernavaca obligan a miles de vecinos de las colonias cercanas a la caseta de cobro a caminar hasta 5 kilómetros para llegar a sus hogares.

Sin avisos sobre la hora precisa en que se realizan los cierres, los choferes de camiones de transporte público que salen de los paraderos del Estadio Azteca, La Joya o El Caminero se encuentran con el desvío de la circulación hacia la carretera libre.

Esto, porque a partir de las 22:00 horas no hay paso a la autopista por las obras del segundo piso en Viaducto Tlalpan.

“Hablan dicho que sería a las 10 de la noche, pero varias veces me ha tocado que desde las 8:30 cierran, un día entre todo el pasaje les dijimos a los encargados y pudimos pasar, pero en otras ocasiones he tenido que bajar al pasaje”, comentó Hugo Flores, chofer de la ruta Estadio Azteca-Caseta.

Después de salir de la estación del Metrobús El Caminero, Guillermo López abordaba un camión que después de pasar por la caseta lo llevaba hasta Valle Verde, una colonia ubicada al lado de la caseta.

“Te bajan y tienes que caminar 5 kilómetros en subida, sobre la autopista vacía, en la noche, sin iluminación y se pone muy feo cuando llueve”, indicó. Vecina de la misma colonia, Clara Elena Alaffita vive agobiada desde que comenzaron las obras nocturnas.

“Mi niña va al CCH Sur, normalmente llegaba a las 9 de la noche, pero con estas obras sobre la autopista ahora me llega a las 23:30 después de venirse caminando, porque ya no sale el camión”, mencionó.

Con un consultorio médico al lado de la caseta, el doctor César Merlos dijo que a un paciente el cierre nocturno pudo haberle costado la vida pues apenas llegó al hospital Gea González en San Fernando.

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