Debido a las obras para construir el segundo piso a lo largo de 7 kilómetros sobre Viaducto Tlalpan, la SCT y Capufe cierran el acceso a la autopista de cuota a partir de las 22:00 horas y lo abren a las 6:00 del día siguiente.

Sin embargo, antes de llegar al punto cerrado, no hay ningún tipo de señalización que alerte a los automovilistas sobre la reducción de carriles ni que les advierta que serán desviados a la carretera federal.

Tampoco el personal en la zona ofrece información.

Todos los días, al filo de las 21:00 horas y justo al lado del Metrobús El Caminero, en la bifurcación donde inicia la carretera libre, personal de Capufe comienza a colocar trafitambos y una flecha electrónica para cerrar la entrada a la autopista.

Reforma constató que, en cuestión de minutos, cientos de vehículos quedan atrapados en un congestionamiento que se extiende hasta 3 kilómetros sobre Viaducto Tlalpan y también hacia Insurgentes Sur.

En esas vías principales, no hay ningún tipo de aviso, por lo que los conductores de autos, autobuses y tráileres se quedan varados y tardan hasta dos horas para salir del caos.

Policías y personal de la obra sólo advierten que, cuando los trabajos lo permitan, podrán abrir por momentos la autopista. Sin embargo, los automovilistas, desesperados, se brincan el camellón para intentar avanzar o, de plano, circulan sobre las banquetas para llegar a la carretera libre.

Además, sobre Insurgentes, entre Perisur y El Caminero, Capufe hace un embudo para canalizar el tráfico: cierra un carril, designa otro para estacionar camiones de carga o autobuses y sólo deja uno para la circulación de autos.

El suplicio también es para quienes viajan de Cuernavaca al DF, dado que la autopista de cuota se cierra a la altura de Tres Marías, donde por una calle angosta desvían la circulación hacia la carretera federal.

Esto, para evitar que, al llegar a la Ciudad, los autos pasen por la zona de obras.

Pero en el punto tampoco hay ningún tipo de señalización que indique a los viajeros que serán desviados y, por si fuera poco, hay una sola caseta para todos los vehículos.

Igual sufren quienes vienen por la carretera libre desde el Centro de Cuernavaca y pretenden incorporarse a la autopista de cobro. Ningún aviso advierte sobre el cierre de esta última ni de la consecuente incorporación a la libre de los autos que transitaban por la de cobro.

Según el proyecto de la obra, los trabajos deberán estar listos el 29 de septiembre.

Sin embargo, de los 7 kilómetros, sólo uno está terminado, según se observó.

Ayer, la SCT “recordó” en un comunicado que cerraría la autopista.

 

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