La parroquia de San Agustín de las Cuevas, se ubica en el lado oriente de la Plaza de la Constitución del Centro Histórico de Tlalpan.                                                

Existió una primera edificación parroquial, pequeña, hacia 1532, probablemente construida por frailes franciscanos descalzos. Un siglo después, entre 1637 y 1647, el actual templo y el convento anexo fueron edificados por frailes dominicos. El templo fue consagrado con autorización de Urbano VIII [1].

De una sola torre y cúpula, la fachada muestra adornos en estuco de rasgos indígenas reconstruida entre mayo y agosto de 2012 siguiendo las normas constructivas originales, es decir, elaborando el estuco con cal viva y baba de maguey. La añeja importancia del templo está plasmada en su construcción en tres naves, es decir, de planta basilical.

En la cabecera principal, desprovista de todo adorno, se encuentra el altar mayor. La sobriedad actual es consecuencia de un incendio que destruyó, el 25 de mayo de 1898, el altar del templo y el retablo principal. Años después del incendio se construyó en el presbiterio un pesado “ciprés”, que perduró hasta inicios de la década de 1950. Hacia el año 1968, y a imitación de la catedral de la vecina Cuernavaca, se optó por la simplicidad arquitectónica: muros blancos, piso de mármol con vetas en gris y blanco, altar y ambón del mismo material y, en lo alto, un Cristo crucificado. Finalmente, se optó por el actual retablo dorado, en el centro del cual se colocó un hermoso óleo de factura colonial, acorde con la simplicidad de la ornamentación. Finalmente, hacia el año 2007, se decidió la instalación en el muro norte del presbiterio del cuadro restaurado del Descendimiento de la Cruz.

Al lado sur del altar, se encuentra la capilla de la Virgen del Rosario, cuyo bellísimo retablo barroco fue objeto de una restauración total hacia el año de 2007. En el lado norte está otra capilla de menor tamaño, la del Santísimo, actualmente dedicada a la Virgen de Guadalupe, aunque antes estuvo presidida por el busto en madera de la Virgen de los Dolores. Una capilla más en el costado norte de la parroquia, la del Sagrado Corazón, a veces es conocida como la capilla de los Santos. En ésta se encuentra un retablo de madera dorada, colocado en la primera mitad del siglo XX en el altar mayor, en sustitución del consumido en el incendio antes referido. Al no adecuarse a dicho espacio, se envió a su sitio actual. En su lugar se instaló el “ciprés” de granito, posteriormente removido. El antiguo bautisterio ocupa un pequeño espacio cerca de la entrada al templo.

En 1827 el gobernador don Lorenzo de Zavala gestionó la adquisición e instalación, en la parte alta de la fachada parroquial, de un reloj traído de España para ser instalado en la Catedral de México. Sus campanadas regularon la actividad tlalpeña durante el siglo XIX e inicios del XX. Fue desmantelado hacia 1932.

La sacristía es una de las partes en mejores condiciones. El viguerío del techo y el mobiliario se mantienen adecuadamente preservados a pesar de la ausencia de un mantenimiento sistemático. El claustro, construcción con arcadas de piedra volcánica y ladrillo en dos niveles, antes con un alto grado de abandono debido a la escasez de presupuesto para su mantenimiento, ahora aparece con una cuidada apariencia de limpieza y dignidad. El jardín, antes el camposanto de la localidad, tiene una pila bautismal del siglo XVI, protegida desde agosto de 2012 con un pequeño jardín que lo aísla del pernicioso contacto humano. Frente a ella se encuentra una cruz atrial de factura e instalación reciente.

Al sur del jardín existen dos salones que albergaron, desde la época de Tlalpan como capital del Estado de México hasta la guerra Cristera, El Colegio, un espacio para el aprendizaje escolar que perduró un siglo a partir del año 1827. La parroquia y convento fue tomado y ocupado por las tropas estadunidenses del 17 al 19 de agosto de 1847, en la guerra contra los Estados Unidos. La parroquia perdió su huerta en la segunda mitad del siglo XIX debido a las medidas de desamortización de bienes eclesiásticos.

El 25 de febrero de 1892 el obispo Joaquín Arcadio Pagaza dio su venia a las autoridades civiles para que la esquina noroeste del atrio parroquial fuera cercenada a fin de ampliar la calle Hidalgo. Esa franja es ahora ocupada por el sitio de taxis No. 147. Con la ampliación de la calle, la parroquia perdió el austero muro almenado observable en dibujos de inicios del siglo XIX. El gobierno construyó, en reposición, el muro atrial con remate de celosía de ladrillo que persiste en la actualidad. El ala norte de dicho muro colapsó en agosto del año 2011, para ser restaurada en el 2012, utilizando tecnología y materiales arquitectónicos de inicios del siglo XX.

[1] Cfr., Fernando y Catalina Rodríguez, op. cit., pp. 39-40.

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