El rayo azul-verde de láser de Argón entra en la pupila dilatada y llega a la retina con una precisión perfecta. El láser de Argón proporciona a los cirujanos una herramienta con la que pueden operar en el interior del ojo sin necesidad de rajarlo.

Georgina Montalvo / Reforma

Ciudad de México  (9 octubre 2013).-
Por lo menos medio millón de pacientes con retinopatía diabética requieren tratamiento con láser para evitar perder totalmente la vista, aseguró Jans Fromow Guerra, presidente de la Asociación Mexicana de Retina (AMR).

“En el País somos 3 mil oftalmólogos y somos 300 retinólogos”, agregó al explicar que estos son los especialistas que podrían prescribir y dar el tratamiento.

“Se requiere láser cuando la retinopatía es de moderada a severa”, precisó la cirujana de retina Gabriela Lopezcarasa Hernández.

En este padecimiento, que se desarrolla cuando el paciente con diabetes mantiene descontrol en sus niveles de glucosa, sucede que empiezan a crecer vasos sanguíneos de manera desordenada alrededor y sobre la retina, explicó la retinóloga.

“Esos vasos no deben estar ahí y si no dejan de crecer se empiezan a pegar en toda la retina y empiezan a jalarla, eso es lo que provoca las hemorragias y puede llegar hasta desprendimiento de retina”, agregó Lopezcarasa Hernández.

“Con el láser lo que hacemos es quemar los nuevos vasos y además la zona que está mandando un aviso al cerebro pidiendo que se hagan más vasos”, indicó.

La razón de la generación de nuevos vasos es que la retina registra una falta de oxígeno debido a la inoperancia de los vasos con que cuenta normalmente, “en la retina se activa un sistema de emergencia que dice ‘me falta oxígeno, mándame oxígeno’ y por eso crecen los vasos, pero éstos no tienen un patrón de crecimiento adecuado, entonces empiezan a crecer de forma irregular y generan todas estas complicaciones”, dijo Lopezcarasa.

La retinóloga recomienda que toda persona que reciba el diagnóstico de diabetes, tiene que programar una revisión oftalmológica de inmediato para ver el estado de su visión y en especial de su retina.

“Un paciente diabético sin retinopatía debe ir a una revisión anual; pero si ya tiene datos de retinopatía de moderada en adelante, cada 6 meses; y aquel paciente que ya la tiene en modo severa o ‘proliferativa’, en la que están creciendo los vasos, requiere tratamiento con láser y tratamiento constante y estricto, porque si puede seguir evolucionando hasta llegar a ceguera”, advirtió.

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