Excélsior / Ernesto Méndez. P 13

Sedesol resiste los primeros embates

El sexenio del presidente Enrique Peña Nieto comenzó a tambor batiente en materia de política social con el lanzamiento de la Cruzada Nacional contra el Hambre, identificada como la “estrategia estrella” del gobierno federal para combatir la pobreza extrema y la carencia alimentaria en la que viven 7.4 millones de mexicanos, que serán atendidos en una primera etapa en 400 municipios del país.

El esfuerzo encabezado por Rosario Robles Berlanga, nombrada como titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), causó polémica desde el principio debido a la cercanía del proceso electoral en 14 estados y un municipio, donde el pasado 7 de julio se renovó una gubernatura, 441 diputaciones locales y mil 739 ayuntamientos.

Los señalamientos de que los recursos federales serían utilizados para beneficiar a los candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no se hicieron esperar. El 17 de abril, el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero denunció el uso indebido de programas sociales con fines electoreros en Veracruz.

Con videos y fotografías en mano, el líder panista acusó al PRI de tener una “estructura paralela” encabezada por el gobernador del estado y 57 servidores públicos federales, estatales y municipales, así como funcionarios del Instituto Federal Electoral (IFE), encargados del Registro Federal de Electorales en la entidad para beneficiar a sus abanderados.

La exigencia del PRI y PAN fue la renuncia inmediata de Rosario Robles. La respuesta oficial fue el cese del delegado de la Sedesol en Veracruz y seis funcionarios más con el fin de que se realizaran las investigaciones correspondientes.

Ante la insistencia de partidos de oposición sobre la salida de la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, el propio presidente Enrique Peña Nieto pidió a Robles Berlanga aguantar las críticas de “aquellos que están ocupados y preocupados por las elecciones.

“Rosario, no te preocupes, hay que aguantar”, dijo Peña Nieto al poner en marcha la Cruzada Nacional contra el Hambre en Chiapas, en un evento donde el invitado de honor fue el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

A lo largo del primer año de gobierno, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) firmó con los 31 estados de la República Mexicana el Acuerdo Integral para el Desarrollo Social Incluyente – Cruzada Nacional contra el Hambre.

La única entidad del país que no ha formalizado su anexo a esta estrategia es el Distrito Federal, aun cuando el gobierno de Miguel Ángel Mancera, y los jefes delegacionales de Alvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Tlalpan ya establecieron mesas técnicas para hacer el “barrido ” caso por casa para identificar a la población objetivo y definir las acciones a seguir.

Primeros resultados

La Cruzada Nacional contra el Hambre, que vincula 70 programas federales con una bolsa acumulada de 295 mil millones de pesos, tiene los primeros resultados tangibles en el estado de Guerrero, sobre todo en las dos localidades donde inició el 17 de febrero en su fase piloto, por lo que se espera que antes de que concluya 2013, Mártir de Cuilapan y la colonia Simón Bolívar, en el Puerto de Acapulco sean declaradas como “Municipios sin Hambre”.

En uno de los siete viajes que Rosario Robles Berlanga realizó este año al estado, considerado como prioritario para la estrategia insignia del gobierno federal, ofreció un balance de lo logrado en San Luis Acatlán, donde se distribuyeron alimentos a 12 mil 500 personas; se otorgaron más de 500 becas para educación básica; se afiliaron 512 personas al Programa Pensión para Adultos Mayores y se puso énfasis en el mejoramiento de la vivienda, con la colocación de mil 722 techos firmes y mil 123 pisos de cemento.

De igual forma, dos mil viviendas cuentan ahora con agua potable; 427 con drenaje y mil 290 con energía eléctrica, además de que están en marcha más de 900 proyectos productivos y se pagaron más de 23 mil jornales del Programa de Empleo Temporal.

Posteriormente, en las comunidades de Zentlixtlahuaca y Tierra Colorada, la titular de la Sedesol dio a conocer que en Guerrero, el Ejército mexicano no llegó con armas sino para instalar 500 comedores comunitarios.

“Hoy se respiran mejores tiempos gracias a la Cruzada Nacional contra el Hambre, ya que de acuerdo con el reporte de avances, 600 personas más se benefician con leche fortificada Liconsa; se abrieron dos nuevas tiendas Diconsa; más de 800 niños y mujeres embarazadas recibieron suplementos alimenticios, y se han beneficiado casi 22 mil personas con la distribución de alimentos”, precisó.

Robles Berlanga agregó que 190 niños recibieron becas para estudiar la primaria y 20 para cursar la secundaria; 273 personas mayores de 65 años reciben el apoyo del Programa para Adultos Mayores, y se reforzaron 692 techos y coloraron 74 pisos firmes.

En cuanto al mejoramiento de las viviendas, hay casi mil viviendas más con drenaje, 188 con electricidad y 18 8 con fogones ecológicos.

Transparencia

En las últimas semanas, la Cruzada Nacional contra el Hambre se vio envuelta en un nuevo escándalo debido a que el pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) ordenó a la Sedesol realizar una búsqueda exhaustiva sobre los gastos que generó la visita de Luis Inácio Lula da Silva a México para respaldar la estrategia federal.

En diversas solicitudes de información ciudadanos y medios de comunicación, entre ellos Excélsior, solicitó el monto de lo erogado por el gobierno con motivo del viaje del ex presidente brasileño a nuestro país.

“No se ha cubierto honorario alguno al ex presidente Lula con motivo de su visita en el evento público de fecha 19 de abril relacionado con la Cruzada Nacional contra el Hambre.

De igual forma, no se cubrieron por parte de esta Secretaría gastos de hospedaje, alimentación o transporte al expresidente Lula”, respondió la Sedesol.

Al respecto, el comisionado presidente del IFAI, Gerardo Laveaga calificó como emblemática la postura de la Secretaría de Desarrollo Social, ya que refleja que el problema de la rendición de cuentas en México no es procesal, sino cultural.

“Como mexicano celebré que viniera Lula da Silva, es un hombre admirable y aplaudí que viniera a compartir sus experiencias, pero la Sedesol dice no tengo ninguna información, no sé cuánto costó, no sé dónde durmió, cuánto comió, no tenemos nada, y esto genera enorme suspicacia de parte de cualquier ciudadano”, señalo Laveaga.

 

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