Reforma / Víctor Juárez

En cuanto reciben la orden por radio, cuadrillas de trabajadores de Caminos y Puentes Federales avientan los trafitambos para interrumpir el paso de los vehículos que de avenida Insurgentes buscan llegar a la Autopista México-Cuernavaca.

Déjame pasar, si alcanzo a cruzar la caseta, pidió el conductor Wenceslao a los trabajadores, quienes le explicaron que adelante hay otros retenes que le impedirían seguir, debido a las obras que colocan columnas y trabes del segundo piso de Periférico Sur hacia la caseta.

“Tome la carretera libre ahorita que no hay trafico todavía”, le respondió Rosa, trabajadora de Capufe, que con uniforme amarillo, cintas fosforescentes, lámpara y señalamientos luminosos en la mano, es parte de la cuadrilla a cargo del cierre.

En menos de dos minutos, el súbito cierre provoca un congestionamiento entre el monumento de El Caminero y las estaciones del Metrobús sobre Insurgentes Sur.

Para los conductores que vienen sobre Viaducto-Tlalpan, los trabajadores de Capufe colocan otro tapón vial.

De las 22:00 a las 6:00 horas, martes, miércoles, jueves, sábado y lunes, el acceso a la autopista México Cuernavaca es cerrado por completo.

Los bandereros de Capufe, a cargo de los cierres, permiten pasar a las unidades de transporte público, hasta dos kilómetros antes de la caseta, en donde los pasajeros deben descender, para abordar enseguida y en forma gratuita, microbuses contratados por la empresa constructora para conducirlos por el tramo en obras, sólo cuando los encargados de la obra permiten el paso.

Cuando hay maniobras con maquinaria pesada, los microbuses no pueden pasar y los vecinos tienen que caminar hasta sus domicilios en la delegación Xochimilco.

También permiten el paso de los vecinos de San Pedro Mártir, Tlalpan, ubicado antes de la zona de obras.

 

Al poniente, automovilistas y usuarios de transporte foráneo padecen por las obras de ampliación de la Autopista México-Toluca, en el tramo de la Marquesa, aunque han disminuido en la última semana.

Hasta el mes pasado, el tramo, de aproximadamente 10 kilómetros, tenía afectaciones en las horas pico de entrada de los automovilistas a la Ciudad.

Debido a esto, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes decidió reducir los cierres y limitarlos a la madrugada.

Los cortes ocurren a partir de las 22:00 horas y sólo se confina un carril de ida hacia Toluca.

A decir de algunos usuarios, en los últimos días la movilidad mejoró casi de manera instantánea.

“Cuando iba como entre las 7 y las 9 de la mañana se ponía bastante feo, había días en que me tomaba poco más de una hora pasar ese tramo” comentó Alejandro Montano, quien viaja periódicamente a la Capital para estudiar música.

 

Los usuarios de la autopista Mexico-Queretaro, la más transitada del País, viven una constante molestia.

Las obras de mantenimiento, ampliación, mejoramiento y reconstrucción que realiza Capufe en esta vía, parecen cuento de nunca acabar, lo mismo que las largas filas y el tránsito lento.

Desde su construcción, hace 40 años, la autopista está en constante obra.

“Es prácticamente imposible avanzar en viernes por la tarde, sobre todo, a más de 40 kilómetros por hora, ya sea en la entrada al DF o en la entrada a Querétaro”, explica Alberto Romano, usuario de la vía.

De acuerdo con Capufe, en la vía hay al menos seis zonas de obras que afectan el tráfico de la autopista.

 

Al oriente, usuarios de la México-Puebla, tienen el mismo problema.

Las obras para ampliar carriles atoran la circulación en la zona de La Virgen, en los límites de la Delegación Iztapalapa y el Municipio mexiquense de La Paz.

“Hay veces que cierran la carretera sin avisar, como cuando quitaron el Puente de Tlapacoya, según iban a trabajar toda la noche, pero se tardaron hasta como las 7 y sólo tenían un carril abierto”, narro Yolanda Cortes, vecina de Ixtapaluca.

Pero además, los usuarios de esta vía padecen otro problema. Los embotellamientos son aprovechados por ladrones para asaltar a los usuarios de transporte público.

Manuel Leal a diario recorre la ruta Chalco-Metro San Lázaro en su camioneta de transporte público, ha sufrido cinco asaltos a pasajeros.

“Gracias a Dios no ha habido muertos”, narra el chofer.

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