Reforma / Opinión / Guadalupe Loaeza

17 Sep. 2015

Ayer, precisamente me reuní en el café El Péndulo de Polanco con Simón Levy, director General de ProCDMX. Entre todo lo que hablamos me comentó acerca del texto que publicó en nuestro periódico titulado “Una ciudad caminable” (28 de agosto): “La modernidad urbana no son más rascacielos, sino una ciudad caminable… que nos lleve a crear nuevos modelos de convivencia”.

Por otro lado, me he dado a la tarea de pasar varias veces en coche por la zona, para darme cuenta que no es suficiente con ampliar las banquetas y arbolarlas. Por lo complicado de la vialidad y el tráfico que genera, un parque a nivel de la calle perjudicaría aún más el tránsito. Hace un mes presencié un atraco a mano armada en la avenida. Nos encontrábamos en un alto interminable cuando de pronto una moto con dos sujetos asaltaron a una conductora, que iba dos coches adelante de mí, el que iba atrás la encañonó y le pidió su bolsa y la moto salió disparada. Ese es el problema de que “convivan” los automóviles con los peatones en un espacio público que busca ser seguro.

Gracias a la documentación de una obra pública que cualquier ciudadano por primera vez puede consultar, nos enteramos de la transparencia del fideicomiso que describe el proyecto, el mismo que está en boca de todo el mundo: el Corredor Cultural Chapultepec. Después de revisarlo detenidamente me doy cuenta de la forma de cómo la iniciativa privada y el gobierno de la ciudad crean por primera vez una fórmula ganadora para ambas partes donde ya no son los ciudadanos con sus impuestos o contribuciones los que pagan una obra en la que nadie termina sabiendo el destino del dinero. Pongamos por ejemplo los segundos pisos del Periférico. En relación a ese magno proyecto nadie supo ni nadie sabrá en qué se gastó. Me temo que ni el propio Andrés Manuel López Obrador tuvo un control respecto a todos los gastos.

Corredor Chapultepec

En el caso del Corredor Cultural Chapultepec podemos tener toda la confianza y certeza del mundo porque las reglas están bien claras. Primera: La iniciativa privada por primera vez no le presta dinero al gobierno (no es como con las carreteras de paga, tampoco como en los segundos pisos de cuota), sino que aporta capital de riesgo. Es decir que el proyecto funciona sin la garantía del gobierno. Segunda: El mantenimiento de dicho proyecto corre totalmente por la iniciativa privada (por el banco mexicano Invex). Es tan importante el mantenimiento que sin él vemos lo que sucede en parques como los que hay en Ixtapalapa. Las autoridades tuvieron muy buenas intenciones cuando los construyeron pero, hoy por hoy, están totalmente abandonados. El gobierno no tiene dinero; tiene sus prioridades. No hay dinero que alcance para darle mantenimiento a tantos espacios públicos y al mismo tiempo apoyar los programas sociales. Tercera: Por la situación económica que tenemos en nuestro país, Simón Levy afirma que: “tenemos que pasar de un estado meramente recaudador a uno que sepa crear riqueza pública, sin privatizar”.

Porque pude conocer aún más a fondo el proyecto, me tranquiliza saber que a lo largo del Corredor Cultural Chapultepec (1.3 kilómetros) no habrá locales comerciales como se ha llegado a decir erróneamente. Estos locales (230) se encontrarán en lo que es ahora el estacionamiento de la Secretaría de Seguridad Pública, es decir pegado al Metro Insurgentes. No hay que olvidar que en esa zona hay una población flotante de más de 170 mil personas que vienen de muchas partes de la ciudad y que demandan servicios como restaurantes, cafeterías y tiendas de servicio. En resumidas cuentas, es para ellos este proyecto.

A lo largo del Corredor Cultural Chapultepec se privilegiarán los espacios dedicados a la cultura. En el mismo corredor habrá talleres, exposiciones, muestras gastronómicas y, lo más importante, espacios para los artistas de las colonias: Roma, Juárez, Cuauhtémoc y Condesa.

“Mancera está de acuerdo con que la ciudadanía sea socia de este proyecto”, me dijo Levy con sus ojos muy brillantes. “Una vez que el proyecto esté listo, se emitirán certificados de participación, es decir, que cualquier ciudadano puede ser socio del proyecto en condiciones muy accesibles”.

Antes de despedirnos Simón (Chima) me dijo: “No se olvide que el domingo 27 se hará la consulta que decidirá el futuro del proyecto. Nada más podrán votar los residentes de la delegación Cuauhtémoc”.

Más transparente que todo esto no puede ser…

gloaezatovar@yahoo.com

 

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