Christian Daza

16 de julio de 2015

 

La falta de mantenimiento ha provocado que decenas de metros lineales de banquetas en Tlalpan se encuentren en pésimo estado, siendo un riesgo de accidente para los peatones debido al cemento levantado por raíces de árboles, aceras agrietadas, en otros caso inexistentes o la excesiva presencia de árboles que impiden el andar de los transeúntes, mucho menos de personas con discapacidad o de niños.

NO Banquetas

Es común observar en varias colonias como Tlalcoligia, Pedregal de Las Aguilas, Los Volcanes, Hornos, Miguel Hidalgo, Héroes de Padierna, 2 de Octubre, Las Primavera, entre muchas otras, la inexistencia de un plan de reparación de banquetas mismas que se encuentran en abandono desde hace años y ello se observa en el deterioro de esta infraestructura, lo que pone en serio peligro a los peatones.

 

Y es que en muchas ocasiones quienes caminan por las colonias ya hasta se acostumbraron a bajar de lo que queda de las banquetas para invadir el arroyo vehicular (con el riesgo de ser atropellado por un automóvil), pues resulta más “seguro” caminar por ahí que tropezar con los pedazos de acera.

 

En un recorrido que se realizó por algunas colonias se constató el pésimo estado de las banquetas, sobre todo a consecuencia de las raíces de árboles que ya han levantado el cemento sin que hasta el momento autoridad alguna realice el retiro del sujeto arbóreo para la consecuente reparación de la banqueta.

 

Y es que aunque se dice fácil no lo es, pues para retirar un árbol que ha dañado una banqueta es necesario que personal de medio ambiente constate que el árbol ha dañado mobiliario urbano para entonces proceder a la tala del mismo para que detenga su crecimiento. Sin embargo, en muchas ocasiones las autoridades delegacionales y de Medio Ambiente han reconocido que es difícil retirar los árboles debido a grupos de ambientalistas que rechazan que los árboles generen los daños en las aceras.

NO Banquetas 3

Aquí dejamos una muestra del deterioro de algunas banquetas el cual no se debe exclusivamente a árboles, sino al paso de los años, las inclemencias del tiempo y los daños generados por automóviles, que han ocasionado la destrucción de estos espacios que se supone deberían servir para el libre tránsito de peatones de todas las edades, así como con discapacidad. Obviamente esto no ocurre.

 

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