Excélsior / Francisco Pazos. P 5

Ven costo-beneficio bajo con teleféricos

El desarrollo de proyectos de transporte público masivo en superficie e incluso por el subsuelo resulta más barato que el desarrollo de un teleférico.

La construcción de una línea de Metro o de un corredor de Metrobús puede reportar un menor costo-beneficio.

Ambas formas de transporte cubren sus costos de construcción con la masividad de su servicio, lo que reduce el valor final de cada asiento o lugar que ocupa un pasajero por kilómetro recorrido.

En el caso de los teleféricos, su eficiencia únicamente se alcanza cuando éstos cubren un servicio para el cual no existe otra alternativa.

Maite Ramos, presidenta de la Comisión de Movilidad de la Confederación Patronal de la República Mexicana Ciudad de México (Coparmex), explicó que los teleféricos requieren de características geográficas específicas para cumplir sus metas de transportación.

La condición más importante para su desarrollo es que se proyecten para zonas con pendientes y calles estrechas, donde se complica introducir rutas de autobuses o microbuses.

“Este tipo de zonas de difícil acceso hacen muy complejo introducir autobuses de mayor capacidad como un BRT (Bus Rapid Transit) o un Metro, que es casi imposible porque tienes que expropiar tierras o hacer las perforaciones que son muy costosas”, indicó Ramos.

La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del DF (Seciti) presentó el 20 de agosto pasado un proyecto para desarrollar al menos 18 rutas de funiculares con una extensión de cinco kilómetros cada una y una velocidad promedio de trayecto de 14 kilómetros por hora.

El titular de esa dependencia, René Drucker, dijo que estas líneas se instalarían en vialidades como avenida Cuitláhuac, Río San Joaquín, Lázaro Cárdenas, Taxqueña, Miguel Ángel de Quevedo y avenida Constituyentes.

Consideró que tendrían capacidad para transportar hasta a cinco mil 760 pasajeros y requeriría una inversión estimada en 17 mil 950 millones de pesos.

Sin embargo, Ramos consideró que la introducción de teleféricos en vialidades llanas, en las que existen otros medios de transporte no justifica esa inversión.

“Si no se tiene otra opción, el teleférico es una buena alternativa. Pero me preocupa que lo planteen, por ejemplo, para Miguel Ángel de Quevedo, en la que se tiene camellón, cuatro carriles por sentido y en la que se podría meter Metrobús o un carril confinado con una menor inversión”, aseguró.

La especialista explicó a Excélsior que, por ejemplo, la Línea J de Medellín (Colombia), el costo del asiento por kilómetro recorrido fue de ocho mil dólares; cifra que se redujo a tres mil para la Línea K, la segunda de ese sistema en esa urbe.

Sin embargo, para Maite Ramos, las cifras de inversión demuestran la eficiencia de otros medios de transporte y que estos mismos costos, en el caso de una ruta de Metrobús, pueden ser de mil dólares y para el Metro de alrededor de tres mil 500 dólares.

En ambos casos, se trata de medios de transporte que justifican su inversión, como el caso de la Línea 12 del Metro que en menos de un año superó su demanda diaria proyectada a 450 mil pasajeros.

Al retomar el ejemplo de Miguel Ángel de Quevedo, Ramos dijo que de introducir ahí un modelo tipo Metrobús se podría transportar hasta 35 mil pasajeros por sentido a una velocidad de 25 kilómetros por hora.

“Bajo este esquema se transporta a más personas por menos dinero. ¿Cuál es la necesidad de llevarlos por aire? “En Eje Central tienes el Corredor Cero Emisiones, que funciona muy bien. Para qué vas a invertir en un funicular. Sería mejor ordenar las rutas alimentadoras que llegan a esa vialidad”, dijo Ramos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *